
Episode 5
Episode 5 | 45m 32sVideo has Closed Captions
Reporters visit, danger hides nearby, and Elena and Cecilia’s search leads to new trouble.
As reporters arrive and danger lurks in the pantry, tensions flare, romances shift, and Elena and Cecilia’s search for answers leads them into deeper peril.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback

Episode 5
Episode 5 | 45m 32sVideo has Closed Captions
As reporters arrive and danger lurks in the pantry, tensions flare, romances shift, and Elena and Cecilia’s search for answers leads them into deeper peril.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch La Favorita 1922
La Favorita 1922 is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, and Vizio.
Providing Support for PBS.org
Learn Moreabout PBS online sponsorship-[ Grita ] -Tranquila.
-Tranquila.
Somos nosotras.
-Solamente es un poco de colonia.
-¿Qué tal estás?
-¿Qué ha pasado?
-Que espero que no me lo descuentes del sueldo, porque mira cómo he dejado el cazo.
Tenía que quitarte de encima a ese mangarrán.
-[ Jadeando ] Ay.
Ay, Lourdes, gracias.
[ Continúa jadeando ] -¿Estás bien?
-Sí, gracias.
Gracias.
-¿Está...?
-Nada.
Inconsciente.
Y bien alimentado.
[ Gemidos de esfuerzo ] -¿No es uno de esos malnacidos que trabaja con Don Benito?
-No.
Yo le conozco.
Es ese cliente tan extraño que vino ayer.
Es que no paraba de preguntar por nosotras más que por el menú.
¿Te dijo algo, Elena?
-No, no, no.
Me dejó inconsciente.
Querrá robar o... -O algo peor.
-El tipo se largó cuando llegó Miguel.
-Claro.
Debió asustarse al ver que era policía.
-Mira, lo mejor es que avises a tu novio y que se lleve a este tipo detenido.
-No, no, no.
-Nada de policía.
No.
-Pero ¿Cómo que no?
-No, no, no.
-A La policía no.
-¿Cómo que policía no?
Tenemos que llamar a la policía.
-Ya es hora de que nos expliquéis qué problema tenéis con la policía.
-Pero si sois tú y tu hermano.
-¿Este hombre los está buscando a Fermín y a ti?
-No.
Está buscando a Cecilia y a Elena.
-Está bien.
Está bien.
Os debemos una explicación.
Cecilia y yo... -Y nuestra bóveda central.
Escuchen.
♪♪ No se ha de oír... Pero la luz que entra a esta hora de la mañana es preciosa.
[ Hombres ríen ] Continuemos.
-Es julio, con los de la revista.
-¡Oh!
-Señoritas, Cecilia y yo os lo vamos a contar todo, pero ahora necesitamos ayuda, por favor.
Hay que esconder a este hombre.
Cecilia, sal y entretenlos.
-¿Yo?
-Sí, sí, tú.
Tú, ¡tú!
-Venga.
-Voy a preparar eso.
-Pero ¿dónde demonios lo metemos?
-En la despensa.
-Eso es.
-Dios mío, me va a dar algo.
[ Jadean ] -¿Y qué hacemos con esto?
-No lo sé.
Guárdalo.
♪♪ -Si me ayudáis, lo conseguimos.
-Voy, voy.
♪♪ ♪♪ ♪♪ -Ya te dije que este sitio era precioso.
Y algunas de sus trabajadoras más.
-[ Se ríe ] Me encanta mi trabajo.
-Eh, ¿puedo conocerlas antes de empezar con las fotografías?
-Por supuesto.
-Gracias.
-Elena.
Elena.
-Bienvenidos.
A usted otra vez.
Y a usted, pues encantada de conocerle.
Cecilia, para servirle.
Un gusto y un placer.
Yo soy Cecilia.
-Eso ya lo has dicho.
-¿Va todo bien?
-De escándalo.
¿Por qué iba a ir mal?
-Jorge Sambo, el fotógrafo que se va a encargar del reporte.
-Eh, un placer conocerla y descubrir que todo aquí en La favorita es belleza.
-Jorge, vamos ahí y sacamos una desde la entrada.
-Ah.
Bueno, vamos.
-Sí.
♪♪ -¿Y Elena?
-¿Qué?
-Elena, ¿ha llegado?
-Sí, sí.
Está dentro preparándose.
-Menos mal.
Pensé que iba a empezar otra vez con esa tontería de no querer salir en las fotografías.
Qué menudo día ayer.
-Bueno, es que lleva unos días muy nerviosa.
Es normal.
-Ya.
Bueno.
-¿Qué es esto?
-¡Oigan, salgan de ahí ahora mismo!
¡No pueden --!
No pueden ver lo... -No pasa nada, Cecilia.
Si está todo listo aquí.
-Esto es arte.
Nunca había visto platos tan bien servidos.
-Bueno, un buen emplatado es tan importante como la comida.
Y en La favorita nos gusta pensar que nuestros platos son floreros y la comida son flores.
Flores de nuestro jardín.
♪♪ -Guau.
♪♪ Huele tan bien, que yo creo que es que esto va a salir reflejado en las fotografías.
-Sí, de eso se trata.
Que le llegue el buen aroma a sus lectores.
-Como una obra de arte que se disfruta con los cinco sentidos, ¿Verdad?
-Eso le ha quedado muy bien.
Lo pondré en el reportaje.
♪♪ -Ay, Dios mío, esto no puede ser bueno a mi edad.
-Es que nos meten en este lío y encima somos nosotras las que escondemos el muerto.
-Da gracias a que no está muerto, ya que tuve un novio marinero que me enseñó a hacer este tipo de nudos.
-Virgen de Begoña, no quiero ni saber en qué circunstancias te enseñó a hacer esos nudos.
-¿Qué será?
¿Qué será lo que nos están ocultando?
-¿Que serán anarquistas?
¿Ladronas de bancos?
Que no, que son traficantes... -¡Shh!
-Da igual.
-Da igual.
Da igual lo que sea.
Porque lo único importante es que ahora somos sus cómplices.
-Como se entere mi Miguel.
-Pero es que tu Miguel -- Tu Miguel no se va a enterar de nada porque tú no le vas a contar nada.
O al menos hasta que ellas expliquen.
¿Entendido?
[ Jadean ] -¿Estás bien?
-Acabo de arrastrar un cachalote de una tonelada que si se despierta no sé lo que nos va a hacer.
Pues claro, claro que no estoy bien.
-Porque estamos todas muy nerviosas.
Vamos fuera.
Vamos fuera.
Venga.
[ Chasquido de obturador y flash de cámara ] -Estupenda.
Estupenda fotografía.
Y ahora... Bueno, ahora una de usted junto a los platos.
-No.
No, no, no.
-Ah, ¿no?
Bueno.
-¿Cómo que no, Elena?
Eres la creadora de los platos.
-Sí, pero en La favorita pensamos que lo importante es la comida, no quien la hace.
Así que... -Bueno, pues... -Si nos disculpan un instante.
Elena.
-¿Sí?
♪♪ ¿Se puede saber qué te pasa a ti con que te hagan fotografías?
-¿Qué te pasa a ti?
¿Qué te pasa a ti?
-¿A mí?
Elena, por favor.
Tenemos que vender como sea nuestro restaurante.
-Julio, no quiero salir en una foto como si fuera parte de un bodegón.
Porque yo no soy un bodegón.
¿Entiendes?
No soy un bodegón.
-Está bien.
Las chicas... Disculpen, no les he presentado al resto de mi equipo.
Ella es Ana, jefa de sala.
Lourdes, cocinera.
Y Rosa, repostera.
-Lo mejor el postre siempre.
Encantado, señoritas.
-Esa puerta da a la despensa, ¿verdad?
-Sí.
-Sí, la despensa.
-Venimos de limpiarla.
-De limpiarla.
-Estupendo.
-¿Dejándola preparada para mis fotografías?
Bueno, Ricardo me ha dicho que es fantástica.
Voy a entrar para ver qué luz necesita.
-¡No!
-Sí, por favor.
-No.
Está mojado, por favor.
-Por favor, entren.
-No, no.
-Por favor, entren.
-¡No se puede!
¡No se puede!
[ Vidrios quebrándose ] ♪♪ ♪♪ -Bueno, ¿sabéis que si la favorita está encantada y tiene fantasma, va a venir mucha más gente, ¿verdad?
-Sí.
Hasta nos puede venir bien que lo publique en su... -Un momento.
-¿Qué pasa?
-¿Dónde crees que guardamos las ollas sucias?
Como abre la puerta se les cae la pocilga encima.
¿Lo entiendes o no?
-Aunque recordando, creo que no hemos terminado de pintar la despensa y está un poquito desavenida.
¿Verdad?
-Sí.
-Sí, porque es que cuesta mucho elegir el color.
-Es que hay tantas.
-Muchos.
-Si no les importa, vayamos a la parte de arriba, así ven los reservados.
Y las vistas son increíbles.
Por favor.
♪♪ Sí, por aquí.
♪♪ -Espero que vuestra historia justifique esto, porque se está rifando un ataque al corazón.
-Lourdes, por favor, ahora no, que me va a dar algo.
-¿Y con ese tipo qué hacemos?
[ Puerta abriendo ] ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -Podría gritar, pero no lo voy a hacer.
-No te va a dar tiempo.
-Tienes pinta de lista.
¿Por qué no me ayudas?
Te podría cubrir de oro.
♪♪ -Y yo podría echar a perder esta botella de vino... ♪♪ ...pero acabo de recordar que tengo guardado tu cloroformo.
-Que nos han encontrado.
Madre mía.
Nosotras preocupadas por no salir en las fotografías y resulta que ya nos han descubierto.
Si es que nos crecen los enanos.
-Calma, Cecilia.
Por favor, no me ponga más nerviosa.
No sabemos quién es y no sabemos quién lo manda.
-Debió seguir a Fermín y dio con nosotras.
¿Qué será?
¿Un policía?
-Policía no.
Me intentó llevar a la fuerza.
Solo sé que es de Sevilla.
-Claro, por eso tenía la fotografía con mi hermano.
Debió sacarla de mi habitación del palacete.
¿Qué hacemos?
-Pues -- Bueno, de momento está atado y no puede hacernos daño, así que vamos a terminar el reportaje y luego vemos.
¿Sí?
-Elena, por favor, ¿puedes venir?
-Dime, julio.
-Nos gustaría hacer una fotografía con todo su equipo.
-No, es que de verdad... -Saldrá a doble página encabezando el reportaje.
Será maravilloso, Elena.
Perfecto.
Vamos.
-¿Qué hacemos?
-No lo sé.
-Un momentito, que ya casi estoy.
Bien.
Y ahora necesito, por favor, que no se muevan durante unos segundos.
Muy quietas durante... Cinco, cuatro, tres, dos, uno.
[ Chasquido ] -¡Uy, el delantal!
-Vaya por Dios.
-Mejor sin.
-Ay, es que tenía que haber aguantado un poquito más, señorita.
Ahora va a salir movida.
-Ay, disculpe.
Es que como no acostumbro.
-Bueno, pero no se preocupe.
Hacemos otra.
Pero déjeme que lo prepare todo.
¿De acuerdo?
-Buenas tardes tengan.
-Hombre, don Amancio, qué alegría verle.
-Hijo.
Qué alegría ver que habéis vuelto a abrir.
-Está todo muy cambiado.
-Está cambiado.
-¿Puedo sentarme a comer?
-Hoy no servimos comidas, pero si quiere, puede venir esta noche a cenar.
-Listo.
-Uy, caballero, claro que puede sentarse a comer.
Por favor, acompáñeme.
Ahora le atendemos.
-Pero ¿y por qué no hacemos primero la fotografía?
-Lo siento, el reportaje ha terminado.
Tenemos que abrir.
-Ah.
-Elena, no podemos dejar a medias a estos caballeros.
-Y a los clientes mucho menos.
Señores, un placer.
¿Chicas?
♪♪ -Recoge.
-Pase.
Ricardo, Jorge, eh... -Nos vamos.
-No, es que esto no es así.
♪♪ ♪♪ -Ay, hijas, a mí todo lo que me habéis traído me sonaba a chino, pero estaba que predicaba.
-Muchas gracias.
-Volveré sin falta.
♪♪ Quedaos con la propina.
♪♪ -Ha pagado de menos.
-Bueno, hemos conseguido un cliente fijo.
Esa es la propina.
Además, nos ha salvado.
-¿Salvado de qué?
-¿Nos vas a contar qué está pasando aquí?
-Sé que hemos hecho muchas cosas mal.
Y, de verdad, si pudiera volver atrás, las cambiaría.
Lo que no cambiaría es haberos conocido.
Nos habéis salvado.
Vosotras y este sitio.
-Pero nos habéis mentido.
¿Cómo nos metéis en un lío así?
-¿Por qué no dijisteis nada antes?
-Porque no es fácil, Rosa.
De verdad, yo siento mucho -- Bueno, sentimos muchísimo haberos puesto en peligro.
Pero lo de Adolfo fue un accidente.
Y solo queríamos empezar de nuevo.
-Es horrible.
-Lo sé, Ana.
Sé que es horrible... -No, no, no.
Es horrible todo lo que habéis tenido que vivir por culpa de ese maldito canalla.
♪♪ -Yo también estoy enfadada con ellas.
Pero si a mí me pasase algo así, me gustaría saber que por lo menos os tengo a vosotras.
♪♪ -Mis niñas.
Mis pobres niñas.
-¿El tipo que te molestó en el cabaret tiene algo que ver con todo esto?
-No, ese solo era un pelma.
-Bueno, ¿Y qué vamos a hacer con el tipo que tenemos encerrado?
-Elena, reunión, ahora.
-Lo sé, lo sé, lo sé.
Sé que me vas a decir que te he decepcionado, que lo he arruinado todo, pero... -No.
Todo no.
Todo no.
Todo no.
Gracias a que he rogado y he suplicado, al menos he conseguido que publiquen el reportaje.
-¿En serio?
-¡Pues qué bien!
Pero si es que es mucho mejor que los platos tengan... -No van a sacar ningún plato.
Van a escribir una reseña minúscula, sin fotografías, claro está.
Por tu culpa nos hemos quedado sin doble página.
¿Qué te pasa a ti con las fotografías?
Porque con lo guapa que eres, deberías estar acostumbrada a que te las hagan.
-No soporto las galanterías gratuitas.
-Ni yo que me mientan en la cara.
¿Me estás ocultando algo?
-¿Yo a ti?
Pero si eres tú el que está casado y no ha dicho nada.
-Ah.
Ah, bien, ¿así que es esto?
Mira, si estás enfadada conmigo, me lo dices, pero no lo pagas con el restaurante.
No.
Además, pensé que no te importaba.
-Es que no me importa.
No me importa.
Pero ¿me lo ocultaste o no?
Me lo ocultaste, me lo ocultaste.
Que ni siquiera llevas anillo para que no me diera cuenta.
-Si no llevo alianzas es porque tuve que empeñarlas para pagar a don Benito.
¿Contenta?
Y te lo iba a decir, pero no encontré el momento.
-¿Que no encontraste el momento?
¿Te pasas el día aquí y no encontraste el momento?
-¿En que quedamos, Elena?
Sí, ¿en que quedamos?
Porque dijiste que sólo éramos socios y que nuestra vida privada era eso, privada.
-Sí, sí, sí, privada.
-Pues Lola no tiene absolutamente nada que ver con todo esto.
-Yo no he mencionado a Lola.
-El negocio es nuestro.
Sí, bueno, no has mencionado a Lola, pero has dejado caer que estoy casado.
-Es que tú estás casado con Lola.
-¡Lola!
-Espero no interrumpir.
-No.
-No.
¿Habíamos quedado?
-No.
Pero es que no te vas a creer la coincidencia.
-Resulta que... -Pero ¿ya estás aquí?
Elena, perdona.
Que te lo quería contar antes, pero con la mañanita que llevamos.
Ella es Lola, la cantante que he contratado para las cenas espectáculo.
-Ah, ¿la has contratado?
-¿No es genial?
Vamos a trabajar juntos.
-Sí.
-Ah, pero ¿que os conocéis?
Ay, las noches en los cabarés.
-Es su mujer.
-Qué casualidad.
Y tanto, y tanto.
Va a ser muy divertido, ¿no crees?
-Mucho.
-Mucho.
Muchísimo.
¡No!
No.
Si me vas a dar otra mala noticia, ¿me das un minuto?
Que necesito un vino antes.
♪♪ ¿Tú has abierto la puerta en la despensa?
-¿Yo?
Yo no me acerco a ese tipo ni loca.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -No está.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ Yo no sé qué vamos a hacer con ese tipo por ahí suelto.
-Tranquila.
Si vuelve, estaremos preparadas.
-Cecilia, baja eso, por favor.
Baja eso.
-¿No crees que es mejor que nos vayamos a casa?
Además, no sabe dónde vivimos.
-Es que sí lo sabe.
Ha estado rebuscando en mi habitación.
-¿Y cómo no has dicho nada?
-Porque no lo tenía claro.
Solo noté que había cosas fuera de su sitio.
Ahora es cuando sé que ha sido él.
-Virgen Santa.
¿Y cómo sabe dónde vivimos ese malnacido?
-Puede que yo se lo dijera un poco cuando estuvo aquí.
Es que estaba tan emocionada de que hubiera un cliente.
Lo siento, lo siento.
Si lo llego a saber... -Tranquila, cariño, no es culpa tuya.
-Bueno, ya está.
Lo que tenemos claro es que se dejó el trabajo a medias y que querrá volver.
-Pues que se atreva.
[ Golpeteos a lo lejos ] -¿Habéis cerrado con llave la trasera?
♪♪ ♪♪ ♪♪ [ Gritan indistintamente ] -¡... desgraciado!
-Pero hombre, Manuel, ¿cómo entras así sin llamar?
-Me dijiste que entrara sin avisar y colocara el pedido.
¿Qué hacéis con todo eso?
-El barrio, que está muy mal.
Es que no te puedes fiar de nadie.
-Sois un pelín exageradas, ¿no?
Además, que con lo que os fío yo, ya podríais fiaros vosotras de mí.
-Tienes razón.
Perdónanos, Manuel.
¿Quieres un café o algo de comer?
Mira, Lourdes ha hecho una merluza a la bilbaína que... -Uy, sí, buenísima.
-No, deja, deja.
Que como me retrase me encuentro a mi madre armada como vosotras.
Un gusto veros siempre.
-Casi me dejas coja con el cazo.
-Ay, perdona.
Perdona que se me haya caído, porque casi me da un ataque al corazón.
-De verdad, chicas, ya está.
Mira, ha sido un día muy largo y estamos todas muy cansadas.
Nos vamos a casa.
-¿Y si ese tipo sigue ahí fuera?
-O peor, ¿en mitad del salón?
-¿Qué queréis?
¿Nos quedamos aquí a vivir?
-No.
Nos vamos juntas.
No os vamos a dejar solas.
♪♪ -Ceci, ¿puedes echar tu trasero para allá?, que lo tengo en la nuca.
-Mi trasero es el que si me pongo de canto y no entras, el problema será tu trasero.
[ Refunfuñan, se quejan ] -Si es que no se puede dormir.
Qué incómodas.
-Pues yo pensaba que tú estabas acostumbrada a dormir en compañía.
-Ya, pero es que lo que yo hago en compañía no es precisamente dormir, querida.
-¿Pues qué queréis que os diga?
A mí esto de estar todas juntas me hace hasta ilusión.
Sí, me recuerda cuando iba al pueblo a ver a mis primas.
-Pues a mí me recuerda más a las sardinillas en lata.
Cuidado.
[ Inodoro bajando agua ] -¡No, no, no!
Chicas, tranquilas, tranquilas.
Es la cañería.
Es la cañería.
-Dame eso.
-Esta tacaña de casera ya podía cambiarlas.
Viviríamos más años.
-Seguro que tú en tu castillito no tenías cañerías que te despertasen en mitad de la noche, señora marquesa.
-Era un palacete.
Y lo que daba miedo ahí era otra cosa.
-Chicas, yo quería daros las gracias.
Porque os hemos mentido y os hemos puesto en peligro y seguís aquí.
-Hubiera estado bien leer la letra pequeña antes de aceptar el trabajo, pero... -No, en serio, de verdad.
Sabía que erais el mejor equipo del mundo, pero es que sois las mejores amigas del mundo.
De verdad.
Gracias de corazón.
Gracias.
[ Inodoro baja agua ] [ Resuellan ] -A ver ahora quién apaga la luz.
-Si con tanto susto, cualquiera duerme ahora.
-Ya voy yo.
-Venga, a dormir.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -¿Estás segura que esto será suficiente?
Que ese hombre se las arregló para ver la bodega por dentro.
-Ya, tienes razón.
Y tampoco podemos estar moviendo muebles todos los días para atrincherarnos.
-Pues no, pero ya me dirás qué hacemos.
Yo tengo el estómago encogido desde ayer.
He dormido fatal.
Unas pesadillas.
Si es que me asusto hasta con un estornudo.
-Habla con Fermín.
-¿Con Fermín?
-Sí.
-No, no.
Mi hermano mejor no meterle en esto, que bastante tengo ya.
-Cecilia, que solo quiero que ponga un cerrojo más.
-Ah.
¿Y no podríamos ponerlo nosotras?
No nos vendría mal ahorrar.
-Vamos a ver.
¿A ti qué te pasa con tu hermano?
Porque no lo entiendo.
A veces parece que no lo puedes ver, otras que sí.
Tengo que sa-- -Bueno, ¿qué hace esta puerta cerrada a estas horas?
-Cierra, cierra.
-¿Qué ha pasado?
-Que anoche entró alguien.
-¿Cómo?
¿En serio?
-Sí.
-¿Se han llevado algo?
-No, no.
Menos mal.
Solo se quedó a dormir.
-Seguro que fue el mismo que entró cuando tenía el restaurante cerrado.
Fue justo antes de conoceros.
Un ratero sin importancia.
Rompió el cristal de la puerta para entrar.
Desde luego, es que hay cada uno con una jeta.
-Mm-jmm.
No pongas esa cara, hombre, que no ha robado nada.
-No es por eso.
La revista de Buenatinta ya ha salido.
♪♪ -¿Así que esto es todo?
¿Una columna y una fotografía que parece un borrón?
-Da gracias que al menos lo han publicado.
-Pero si no se ve nada.
-Y eso es lo que querías, ¿no?, que no se viera nada.
Si no te hubieras movido en la fotografía del grupo, ahora tendríamos la portada.
Pero ¿como?
Encima, echaste a los dos reporteros de muy mala gana.
Sí, esto es lo que tenemos.
Esto.
-Muy bien.
O sea, que si no hay chicas guapas en la foto no nos sacan.
Es que de verdad nunca hay una oportunidad para mujeres luchadoras como nosotras.
Nunca.
-Oportunidad la que hemos perdido, socia.
-¿Qué quieres que haga si no has entendido mi visión de negocio?
-Ese es el problema, que tu visión de negocio a lo mejor necesita una vuelta.
-Yo quiero que la gente pruebe cosas que no ha comido antes.
¿Que falla ahí?
-La palabra gente.
Y sobre todo si utilizas frases como: "La Favorita es una apuesta por algo exquisito, como el público que buscamos".
No ayuda precisamente a que venga la gente.
Y si no viene nadie, no hay negocio.
-Muy bien.
¿Qué propones?
-Que seas un poquito menos sibarita, que a veces parece que te has criado en un palacio, hija.
-Tontería de verdad.
-Elena, por favor.
Necesito que me ayudes de verdad a que esto empiece a llenarse de una vez.
[ Lola vocalizando desentonada ] -Lola.
-Lola.
-Mi mujer.
-Tu mujer.
[ Lola continúa vocalizando desentonada ] ♪♪ ♪ Yo tengo un hormigueo, no sé lo que será ♪ ♪ Que cuando veo un buen mozo no me deja de picar ♪ ♪♪ ♪ Me pica por la mañana, me pica de madrugá ♪ ♪ Pero por más queme rasco no me deja de picar ♪ ♪ Rasque usted, ay, señor, hágalo con suavidad ♪ ♪ Rasque usted, con amor, líbreme de este ardor ♪ ♪♪ ♪ Será tal vez la falda, la enagua, el delantal ♪ ♪ Que cuando veo un buen mozo no me deja de picar ♪ ♪♪ ♪ Me pica con los calores, me pica con las heladas ♪ ♪ Pero por más que me rasco no me deja de picar ♪ ♪ Rasque usted, ay, señor, hágalo con suavidad ♪ ♪ Rasque usted, con amor, líbreme de este ardor ♪ -[ Aplaude intensamente ] Muy bien.
Bravo.
Bravo.
Genial.
Yo creo que aquí solamente hace falta un escenario con un piano y ya.
-Bueno, ¿qué os ha parecido?
-¿Qué quieres que te diga yo que no sepas ya?
-Sinceramente, no es lo que esperaba.
-Vaya, ¿y eso?
-Bueno, pues porque este sitio, como verás, no es como el otro en el que trabajas.
-Tranquila, que mis tobillos los guardo para el cabaret.
Pero una canción alegre siempre anima una velada, ¿no?
-Ya.
Verás -- Me voy a ir a la cocina porque tengo una receta atravesada que voy a ver si le doy la vuelta para no indigestar a nadie.
-Lo has hecho muy bien.
-¿Te ha gustado?
-¿Podemos hablar un momento?
-Estoy ocupada.
Según tú, hay que llenar esto de una vez, ¿no?
-Entonces colabora un poco.
Ya has arruinado el reportaje.
No hagas lo mismo con la cena espectáculo.
-Disculpa.
-Elena, solo te pido que pongas un poco más de tu parte para facilitar las cosas.
¿Tanto te cuesta?
-No, si ahora seré yo la que pone las cosas difíciles.
-No.
-No.
Primero, no me cuentas que estás casado.
Segundo, viene tu mujer a trabajar aquí.
Y tercero, canta canciones más picantes que las guindillas que tengo aquí.
-Solo le has escuchado un momento.
-Suficiente.
Como tú comprenderás, no vamos a matar de un ataque al corazón a un cliente por culpa de las canciones de tu mujer.
-¿Clientes?
¿Qué clientes, Elena?
Te recuerdo que no tenemos ninguno.
Con un poquito de suerte, gracias a Lola, podremos atraer a más gente.
-¿Gracias a Lola?
-Lola es una gran profesional.
Tiene años de experiencia.
Ha cantado de todo.
Te puedo asegurar que hará un gran trabajo.
-Elena, ¿confías en mí?
-¿Qué remedio?
-Sé que es una situación extraña para ambos.
Espero que no suponga un problema.
-Ninguno.
-Pues aquí no hay nada que hacer.
Vamos a tener que cambiar la cerradura.
¿Cómo lo habéis hecho?
-Lourdes, que se quedó encerrada, la pobre.
-Es que como no me tome un vinito a escondidas de vez en cuando, cualquiera trabaja aquí.
-Claro.
Y como no la oíamos, pues tuvo que forzarla.
¿Por dentro?
-Sí, claro.
-Parece que está forzada por fuera.
Pero bueno, que no pasa nada.
Ahora mismo os traigo una nueva y ya lo dejo ni que... -Gracias, Fermín.
-Pero si la cerradura está forzada por fuera, entonces... -Entonces significa que alguien lo ayudó a escapar.
-Ya, pero no puede ser.
-¿O si?
-Tú fuiste la última en entrar a verle.
¿En serio estás desconfiando de mí?
-Dices que le dormiste con el cloroformo ese, pero ninguna de nosotras lo vimos.
¿Me estás diciendo que si hay una sospechosa aquí no eres tú?
-¿Me estás diciendo que tú no estás enfadada por otra cosa y lo estás pagando conmigo?
-Yo no estoy enfadada... -Chicas, basta.
Basta.
¿Qué barbaridad es esta?
¿De verdad?
Yo sé que estamos cansadas y que estamos asustadas, pero ¿de verdad nos vamos a acusar unas a otras?
Si alguien lo ayudó a escapar, significa que tiene un cómplice y que la cosa es peor de lo que esperábamos.
-¿Y qué hacemos?
¿Nos quedamos aquí encerradas de por vida?
-No.
Vamos a por él.
-Pero ¿Cómo vamos a ir a por él?
No sabemos ni dónde está.
-Aunque lo supiéramos, no iríamos ni locas.
-No, no.
Es demasiado peligroso.
-De acuerdo, tenéis razón.
Perdonadme.
Es que no he pegado ojo y ya no sé ni lo que digo.
Vamos a trabajar.
-Venga.
Vamos a trabajar.
-Vamos.
-En el [ habla francés ], lo más importante es trabajar con delicadeza la castaña y que -- Y que no se rompa -¡Jesús, María y José!
¿No podíamos haber empezado por unos bizcochitos de soletilla, más sencillo que esto?
-Con lo buena cocinera que eres, creo que podemos saltarnos unas cuantas lecciones.
-Mira, estamos perdiendo el tiempo.
Yo con hacer un arroz con leche ya me apaño.
-Pero me temo que tendré que enseñarte algún postre más.
Pásame el cazo y tráeme un par de limones para exprimir.
[ Estruendo ] Pero ¿qué ha pasado?
Es -- -Es por el desgraciado ese que va detrás de Elena y Cecilia.
¿Cómo se va a concentrar una con este sinvivir?
-Descansa un poco, Lourdes.
Sí, descansa.
-Qué descansar ni descansar.
Me voy a por los limones.
[ Trinos de aves, Ajetreo de personas ] -Señores, el piano va en esa zona de allí.
-Oye, ¿Y tú de dónde has sacado semejante piano?
-Adivina.
-No me digas más.
¿Otro amigo?
Pero ¿cómo tienes tantos amigos?
-Nunca son suficientes.
Cuidado con el suelo, que es de mármol y el que lo raye lo paga.
-Chicas, ¡chicas!
Esto estaba en la cocina.
-Es de Elena.
-Cecilia y yo necesitamos llegar al fondo de este asunto.
No os preocupéis.
En un par de horas estaremos de vuelta.
Confiad en mí.
-La madre que las -- Han ido a por ese tipo.
-No había cartel ahí fuera y este sitio es muy raro.
-En las cerillas pone que es aquí, Cecilia.
Vamos a investigar.
Igual ha vuelto o alguien lo conoce.
Vamos a ver si nos pueden contar algo.
[ Risas y conversaciones de hombres ] ♪♪ -No sé yo, muy charlatanes no parecen.
-Vamos a la barra.
Y no llames la atención.
Buenos días, caballeros.
[ Hombre roncando ] -Cuidado con el grandullón, que tiene muy mal despertar.
-Tomaré una infu... -Dos güisquis.
Hemos quedado en no llamar la atención.
-No, no.
-No deberían estar aquí.
Este no es un sitio para mujeres como ustedes.
-No estaremos mucho tiempo.
Estamos buscando un hombre.
Sevillano, alto, fumador de pipa.
No sé si le suena.
-Lo que me suena es que si no se van pronto de aquí tendrán problemas.
-Aquí los chismorreos solo se consiguen de una manera... guapas.
Ganando al billar.
¿Trato?
-Trato.
-Cecilia, vámonos.
Vámonos.
♪♪ ♪♪ -¿Está Elena arriba?
La estoy buscando.
No la encuentro y estamos a punto de abrir.
-No.
Elena ha salido.
Una urgencia.
-Urgencia es hacer funcionar el restaurante, Ana.
Que no sé para qué hemos arreglado las escaleras y la parte de arriba si ni somos capaces de llenar la de abajo.
Perdona.
Vente conmigo, que he traído un camarero nuevo para ayudarte en sala.
-¿Un camarero nuevo?
-Sí.
Mañana es la cena espectáculo y si se llena como pensamos, necesitarás a alguien que te eche una mano.
-Ya, pero yo no creo que este sea el mejor momento para contratar a alguien, Julio.
-Tiene mucha experiencia.
Además, es un buen coctelero.
-Muy bien.
Me alegro muchísimo por él.
Y probablemente cuando seamos el restaurante de moda le necesitaremos.
Pero ahora a Elena no le va a hacer ninguna gracia.
-Ya, pero es que Elena no está aquí.
Y yo me encargaré de hablar con ella sobre su sueldo.
Mañana podemos pagarle con las propinas que saquemos.
Es como un hermano para mí, Ana.
Ha perdido el trabajo y quiero ayudarle.
Estaba en plantilla cuando mi padre llevaba el restaurante.
Y, bueno, es un tipo peculiar, pero es muy, muy bueno con los clientes.
Y te pido por favor que le des una oportunidad.
-Tú mandas.
Si es bueno, pues yo me quedo tranquila.
-Roberto, te presento a Ana, la mejor jefa de sala de Madrid.
Ana, Roberto, el camarero que más vinos ha servido de toda la capital.
-¿Un experto en vinos?
Perfecto.
-Un jefe con cara de jefa.
Maravilloso.
-Así me gusta, que os llevéis bien desde el principio.
Enhorabuena, Roberto.
Empiezas hoy mismo.
Encárguense.
♪♪ -A ver.
Si ganáis, tendréis toda la información que queráis.
Y si perdéis, vaciaréis vuestros bonitos bolsos para nosotros.
-¿Pero cómo nos metes en un lío así?
-¿Queremos acabar con esto o no?
-Mujer.
Las damas primero.
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -¿Pero tú sabes jugar?
-Confía en mí.
Tengo mucha sala de billar a mis espaldas de mis tiempos mozos.
Y antes me he fijado.
Este tipo no es tan bueno.
Cuando quieras, campeón.
-¿Quién dijo que voy a jugar yo?
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -A este me lo meriendo yo en cinco minutos.
-Qué vacío está esto, querido.
-Esperemos que al menos el [ habla francés ] esté tan bueno como nos dijo.
-Aquí da igual lo que se pida, parejita.
Está bueno hasta el vinagre.
-[ Carraspea ] -Disculpen.
-¿Cómo te atreves a hablar así a nuestros clientes?
-Ni que les hubiera servido un vino picado.
Además, no te me pongas así, que yo soy el que debería estar cabreado, que por tu culpa me despidieron.
-No, no, no, no.
Te lo buscaste tú solito.
Y además, creo que Julio no sabe esta historia.
¿Quieres que se la contemos?
-Cuéntasela.
Somos como hermanos.
¿A quién va a creer?
-Yo me ocupo del matrimonio, tú del señor que está entrando por ahí.
Y sé educado.
-Como siempre.
Pero bueno, qué caballerete tan jovial tenemos por aquí.
-No sabía que tú también habías vuelto.
-Sí, sí, sí.
Acompáñeme, que tengo la mejor mesa para usted.
-Bienvenidos.
-Pero no me camine así de rápido, que yo no tengo tanto combustible.
-Desde que murió mi Avelina ya no tengo tanto vigor.
-Bueno, eso será porque se lo dejó todo en ella, bribón.
Muy bien, ¿qué vamos a tomar?
-Pero si es que esta carta no está en cristiano.
-Ya, ya, si esto ya no es lo que era, don Amancio.
Es todo muy pitiminí, incluida alguna camarera.
-¿Y no tenéis menú del día?
-Claro.
En el mesón de enfrente.
-¿Qué pasa?
Que no le falte de nada a don Amancio.
-Pues vamos listos.
Quiere un menú del día.
-Lourdes, ¿no tenemos algo parecido a un menú del día?
-Uy, qué va.
Elena dejó bien claro que aquí somos de carta.
-Ya, bueno, pero es que Elena no está y ahí fuera tengo un cliente que si no le ponemos un menú del día de los de toda la vida se va a casa.
-Pues ya lo siento.
-¿Y esto?
¿Esto qué es?
-¿Esto?
-Lentejas con chorizo y libritos de pollo.
Nuestra comida, que para nosotras cocinamos más sencillito.
-Ya.
¿Y de postre que teníais?
-Estos libritos de pollo estaban de rechupete.
-No sabe cuánto me alegro.
-¿Y de postre qué tenemos?
-¿Que qué tenemos?
Pues tenemos unas natillas que le van a llevar directito al cielo a darle un beso a su Avelina, don Amancio.
-Si es que -- Si es que no hay nada como la comida de toda la vida.
Oye, ¿Y mañana de menú del día qué habrá?
♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ -Figura, que te toca jugar.
-Ya voy, chata.
Espera a que me acabe el digestivo.
[ Hombres se ríen ] -¿Está pendiente de la partida o del aguardiente?
♪♪ ♪♪ -[ Refunfuña ] Otro fallo.
Puede ser que no he bebido lo suficiente.
[ Hombres se ríen ] -Cecilia.
[ Susurrando ] ¡Cecilia!
♪♪ Aquí pasa algo raro.
-Además de jugar mal, maleducado.
-No, no, no, no.
Maleducado no.
Que este tipo es campeón de billar.
Nos están entreteniendo a propósito.
Vámonos.
Es una trampa.
-Pero ¿qué dices?
Que en dos turnos le gano.
-Ni dos turnos ni nada.
Nos vamos.
Toma.
Vámonos, he dicho.
-¿Y esas prisas?
¿Os vais sin terminar la partida?
-Nos vamos porque usted no sabe nada del hombre al que buscamos.
Solo quiere aprovecharse, así que nos vamos.
-Señora, ¿cómo no voy a conocer a Pelayo, si hacemos negocios juntos?
Dijo que me iba a traer dos paquetes para entregarle a un señor importante de Dos Hermanas.
Pero me alegro de que se haya perdido y de que los paquetes hayan venido solos.
Estaré encantado de llevarlas a su finca y de no tener que repartir el parné con él.
[ Chasquea ] ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪
Support for PBS provided by:
















